miércoles, 12 de agosto de 2015

LOS CORONELES DEL "VILLAVICIOSA" (43) JEAN PIERRE ÉDOUARD PERROTTE


En el verano de 1863, en sustitución del coronel Floran, toma el mando de nuestro querido Regimiento el coronel D. Jean Pierre Édouard Perrotte y Goupil, del que debo decir que su segundo apellido es un verdadero misterio, al menos para mí, lo he visto escrito de varias formas diferentes.

Con este gran coronel quería hacer una entrada especial... pero cosas bien distintas son, lo que uno quiere y lo que uno puede... 

Sus características personales, nacido y fallecido en Francia, célibe, no perteneciente a la nobleza, hacen que sea muy complicado conocer cosas personales del personaje, no obstante, como era muy aficionado a escribir, al menos nos han llegado sus bellas y a veces inflamadas palabras, tanto cuando nos relata lugares y hechos, como cuando defiende al militar español, que a veces parece que fue el "leitmotiv" de su vida.

Se preció con la amistad de otros buenos personajes y debió ser una persona muy considerada y apreciada en los ámbitos en los que se movió... el militar y el periodístico-literario, prueba de ello son las bellas y poéticas palabras que le dedicó, su jefe y amigo, el teniente general Ros de Olano en su obra "Episodios Militares", escrita en el ocaso de la vida de ambos militares-escritores, la cual nos permite conocer un perfil más intimo y personal, incluso físico, de nuestro coronel.

Por otro lado, hoy mismo acabo de averiguar el lugar donde está enterrado, y su tumba está adornada de un bonito obelisco, homenaje a su memoria de sus amigos el Dr. Adema, que era el alcalde de Biarritz, y del arquitecto Tiesnes. 

Su singularidad es clara, un militar francés que derramó su sangre por España, precursor de los modernos corresponsales de guerra, que luchó por la mejoría de los militares españoles, entre los que él mismo se encontraba.

El ejército, noble y numerosa familia que, reunida alredor de la bandera nacional, constituye la salvaguardia del estado, necesita que los hombres de inteligencia, que abundan en sus filas, salgan al palenque y se dediquen, por medio de escritos y periodicos militares, a la proteccion concienzuda de sus intereses materiales, soliciten la revisión de las instituciones que por su vetustez no están ya en armonía con sus necesidades, y clamen por el alzamiento del estado precario que tiene entregada la suerte de los militares a un caos de reales órdenes que se chocan continuamente entre sí y se derogan mutuamente a cada paso.
Hagan pues, renacer el espíritu militar ahogado por el instinto mercantil y soliciten la consideración y el prestigio que debe tener la carrera de las armas y que por una aglomeración de causas va perdiendo cada día. EDUARDO PERROTTE / Madrid 1841.



Coronel del Regimiento de Lanceros de Villaviciosa 8º de Caballería
Agosto 1863 - Noviembre 1864


JEAN PIERRE ÉDOUARD PERROTE Y GOUPIL

Nacido en Francia en 1800, fallecido en Francia en 1888.

Coronel del Regimiento de Lanceros de Villaviciosa 8º de Caballería, escritor y director de periódicos, corresponsal de guerra, Caballero de la Real Orden Americana de Isabel la Católica, Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, Oficial de la Legión de Honor de Francia. Soltero.


CRONOLOGÍA

1835
Al parecer, en este año se incorpora, como oficial de caballería, al ejército español. Entre los sucesos más destacados en la España de aquel año nos encontramos... Estamos en plena guerra carlista (primera), D. José María Queipo de Llano es nombrado Presidente del Consejo de Ministros, Desamortización de Mendizábal, abolición de la Santa Hermandad fundada por los Reyes Católicos, muere el general Zumalacárregui.

1837
El Eco del comercio. 5/10/1837
ZARAGOZA 30 de setiembre. El brigadier 2º cabo de estos reinos ha recibido fechado en Montalbán el 27 del corriente el siguiente parte:
Columna móvil de voluntarios de la libertad.- Después de las correrías hechas por el Común de Huesa de que ya di conocimiento a V. E. me retiré a este punto con los prisioneros llegando el 24 a las tres de la mañana.= El 25 reforzada mi corta fuerza con 60 hombres de las compañías del provincial de Burgos que guarnecen este fuerte, emprendí mi marcha a las ocho de la noche por veredas sumamente escabrosas, con el objeto de ocultar mi movimiento al titulado general Moreno que se hallaba en su cuartel general de Oliote con 300 infantes Y 40 caballos, a cuyo punto llegué en la madrugada del 26 del que había salido ya Moreno a las dos de la mañana...
...Recibo aviso de que en Barrachina entraban algunos de sus dispersos; y para lograr su captura sin desatender la persecucion del principal, destiné al capitán de lanceros don Eduardo Perrote, a mi ayudante don Manuel Fernando, para que con 20 caballos y algunos infantes de Ceuta cargasen a estos vándalos al mismo tiempo que conducían al fuerte de Cutanda 10 prisioneros hechos en la persecución, cuya comisión desempeñaron el capitán y ayudante con el mayor acierto, de modo que según el parte que recibo del citado capitán ha cogido 10 facciosos, 4 caballos, 7 fusiles y algunos pertrechos de guerra, mientras yo con la demás fuerza seguía de cerca a Moreno hasta que en Camarillas se reunió con el infame y sanguinario Cabrera... Pantaleón Bone.

1841
Durante este año y el siguiente dirige varias publicaciones en defensa de los intereses de los militares, arremetiendo contra el general D. Evaristo San Miguel, por aquel entonces ministro de la Guerra, ambas le son cerradas, se plantea dejar el ejército para poder seguir publicando, ni por esas... en aquellos momentos su nacionalidad era francesa, aunque tenía solicitada la española... San Miguel firma un decreto para su expulsión de España, finalmente la expulsión no se produce y se reincorpora al ejército.


EL GRITO DEL EJÉRCITO / Opúsculo militar.
Director Eduardo Perrotte
Capitán graduado del Regimiento de caballería Guías del General.

La carrera militar es una profesión noble que requiere de sus adeptos una gran elevación de alma, y exige de ellos sacrificios muy superiores a los que imponen las demás carreras de la sociedad.
No se viste con honor el uniforme, sin sentirse el corazón bastante bien puesto para poder ser dueño de sus latidos, cuando la muerte bajo mil formas horrorosas está delante, amenazadora e infalible, y sin saber recibirla resignado, ora se presente en un campo de batalla en forma de una bala, ora se anuncie en un fétido hospital en figura de calentura.
¿De qué intrepidez de alma no deberá estar dotado el hombre que descubre el primero su pecho a la muerte, y a pesar del conocimiento del peligro que su inteligencia calcula mas exactamente que ninguno, enseña a los que le siguen el desprecio de la vida, nuevo Decio sacrificándose sin esperanza de apoteosis?
¿Cuanto poder sobre sí mismo debe poseer el nombre que en medio del estrépito de las descargas, del ruido de los caballos, del clamor de los combatientes, de los ayes de los heridos, aboga el instinto poderoso de su conservación, para aplicar fría y tranquila toda su inteligencia al logro de la victoria, o a la salvación de sus tropas?
El hombre que debe sufrir en silencio los horrores de un sitio, las torturas del sueño, y las atroces sensaciones de la sed y del hambre, necesita un alto grado de energía moral, para poder dominar completamente sus facultades físicas en estos terribles combates con la naturaleza.
La reunión de todas estas cualidades establece la superioridad del militar sobre los demás hombres y prueba que en el diluvio universal de todas las creencias, y en medio del escepticismo general los pocos sentimientos nobles que sobreviven todavía al espíritu estrecho, egoísta y tratante del siglo, se han refugiado bajo el uniforme y arden allí como la última lámpara de un templo devastado.
El pundonor, esta verdadera hermosura viril, esta conciencia exaltada producida por el respeto de sí mismo, esta sensación orgullosa, inflexible, este instinto de incomparable belleza, esta fe que va muriendo cada día asesinada por el amor del lujo y la soberanía del dinero tiene sus mas puros altares en los pechos militares, donde se mantiene como un atleta herido en medio de sus agresores.
Es la religión del soldado y le hace desafiar diariamente la muerte con una sonrisa espartana.
La mas completa abnegación, la renuncia hecha a la facultad de pensar y de obrar, Ia abdicación de la voluntad, las dificultades impuestas a una ambición limitada y la imposibilidad de acumular riquezas, producen en la milicia virtudes que no se encuentran en las demás gerarquías del Estado...


Los oficiales de Mallorca a su compañero don Eduardo Perrotte / El Eco del comercio. 24/4/1841

Tus gritos han encontrado en nuestros corazones un eco fiel y sonoro, y tus palabras las hemos reconocido como si nuestras bocas a una vez las hubieran pronunciado.
Prosigue, pues, tu honrosa tarea y no dudes que tu voz tan varonilmente acentuada, llegará a conmover en sus escaños a los hombres encargados de la felicidad del país. Nosotros te proclamamos unánimes, el defensor de nuestros intereses, y no dudamos llegará pronto el día en que podamos ornar con una corona triunfal el primer abogado que en su santa causa tuvo el ejército.
Recibe por ahora las mas espresivas gracias de tus compañeros - Francisco Ferrer - Joaquín Cobo - Pedro Gutiérrez.


El Guardia nacional (Barcelona). 8/9/1841
El Huracán refiere estensamente lo ocurrido con don Eduardo Perrote, redactor de los folletos publicados con el título de El grito del Egército.
Según nuestro colega el señor Perrote, francés de nación, era capitán del regimiento cazadores de Luchana, en el cual ha hecho la última campaña con honor y con valor; y habiéndosele prohibido publicar sus folletos, ha pedido su licencia absoluta para poder continuar escribiendo. Ni aún así lo ha conseguido, pues parece que se le espulsa como estrangero. Pero oigamos al Huracán.

« San Miguel ha sido atacado por Perrotte en su último número con fuerza de razón, aunque con demasiada templanza: ha insinuado que debía dejar el puesto a otro mas joven y mas apto para las fatigas de tan vasto negociado. Y la respuesta de San Miguel y de sus dignos colegas es ese decreto de proscripción, una orden para lanzar de la península a un estrangero aislado, que hace seis años la está sirviendo y derramando por ella su sangre, que después en medio de las ocupaciones y riesgos de la guerra ha tenido bastante aplicación para aprender la lengua de su nueva patria, en términos de hacerse leer con gusto y con aplauso, que ha abordado las cuestiones militares con caudal de datos y las políticas con acierto y templanza, que tiene pedida a las Cortes mas hace de tres meses la carta de naturalización: que tiene derecho a obtenerla, y la obtendrá sin duda, y que de hecho estaba y debía estar considerado como naturalizado, puesto que obtenía un empleo no en un cuerpo estrangero al servicio de España, sino en un cuerpo español y cuerpo distinguido. Esa conducta es baja, mezquina, soez: y nos avergonzaríamos de ella por nuestra patria, si fuese responsable la patria de las inmundicias que sobre su nombre inmortal arrojan, y de las arruinadas con que la disfrazan los que momentáneamente y por su desgracia se encuentran a su cabeza.»

Aquél mismo año, actúa como defensor del alférez Telesforo Rubio, del 2.° batallón del regimiento de la Guardia Real núm. 1, en la causa abierta contra él por la sedición ocurrida en Madrid en la noche del 7 de octubre, obteniéndole una sentencia absolutoria.

El Archivo militar. Sección militar. 2/12/1841
DON EDUARDO PERROTTE, Miliciano nacional del 8º batallón de esta Corte, y defensor nombrado por el alférez del Rejimiento infantería de la Guardia Real, número 1, D. Telesforo Rubio, acusado de complicidad en los acontecimientos ocurridos en el Real Palacio la noche del 7 al 8 de octubre próximo pasado, hace presente al Excelentísimo Consejo en favor de su defendido...

Contra mi defendido no aparece delito ni prueba de delito, y muy triste sería que fuese castigado únicamente porque el comandante Marquesi vendió infamemente el puesto confiado a su honor y la tropa leal y subordinada destinada a su defensa.
Caiga, pues, única y entera la odiosidad y la culpabilidad del atentado cometido en Palacio sobre el comandante de la parada, que principal actor en este atroz drama, especuló sobre los sagrados vínculos de la disciplina militar en beneficio de sus vergonzosos y venales planes, y no se imponga a inocentes subalternos la responsabilidad de acontecimientos, cuya combinación, ilación y desenlace estuvo siempre en manos de sus gefes.

Concluiré aquí, no por falta de argumentos, y si por creer que una buena causa necesita de pocas palabras, y entregando sin el menor recelo la suerte de mi defendido a la honradez de sus jueces, pido y suplico al Consejo, que en atención a estar probado que sin infringir ninguno de los artículos de la Ordenanza permaneció inofensivo en el puesto designado por sus gefes; que limpio de toda sospecha de connivencia o cooperación con los rebeldes no pudo adoptar ninguna resolución hasta la hora en que verificó su presentación a las autoridades militares, el alférez D. Telesforo Rubio sea completamente absuelto de todo cargo, e inmediatamente puesto en libertad, sin que esta causa le perjudique en su carrera, ascensos y buena reputación militar.
Madrid 20 de Noviembre de 1841.=Excmo. Sr.=Eduardo Perrotte.


Existen estudios que indican, que al contrario de muchas otras publicaciones de la época, los dos periódicos dirigidos por D. Eduardo Perrotte, a pesar de sus ideas liberales tendentes hacia un cierto conservadurismo, no eran órganos de ninguno de los partidos políticos existentes.

1842
El Archivo militar. Sección militar. 6/1/1842
A N U N C I O
AVISO A LOS SUSCRITORES DEL GRITO DEL EJERCITO.
La Revista Militar titulada El Grito del Ejército cesa sus publicaciones con la entrega 16.
Su redactor D. Eduardo Perrotte seguirá consagrándose a la defensa de los intereses militares en el nuevo periódico que a contar de primero de febrero ofrecerá al ejército con el título de La España Militar. El programa de esta nueva producción recibirá muy luego la publicidad requerida.


Propietario y director del periódico LA ESPAÑA MILITAR, que era un “Periódico dedicado al Ejército y Milicia Nacional”, cuerpo este que había sido reorganizado tras asumir Baldomero Espartero (1793-1879) la Regencia de España tras la marcha al exilio de la reina gobernadora María Cristina de Borbón (1806-1878). Su propietario, director y principal redactor es el entonces capitán de caballería Eduardo Perrotte, quien había estado publicando previamente El grito del ejército que, como “revista de intereses militares”, tras publicar dieciséis números desde marzo de 1841, es sustituido por este nuevo título, que empieza a publicar a partir del uno de febrero de 1842.

Durante la Regencia de Espartero (1841–1843) se publicarán en España en torno a una decena de periódicos de carácter corporativo militar, siendo en gran parte liberales, pero tendiendo al final hacía un mayor conservadurismo. Este título es uno de los más sobresalientes. Según su prospecto, su objetivo es difundir la instrucción y los adelantos en las armas del Ejército, pero también “moralizar altamente” a todas las clases que lo componían. Se declara en la “senda del progreso”, pero añade que no será órgano de ningún partido, sino independiente y sólo “a la sombra tutelar de las Cortes”, y enarbolará la disciplina como bandera. En su pretensión de incidir en las reformas militares, señalará que el Ejército a principios de 1842 seguía igual que como un año antes, “ahogado por la influencia del nepotismo y regido por una legislación en contradicción abierta con los principios nuevamente preconizados”, criticando que “sólo permanezca estacionario enfrente del progreso común”. A su carácter liberal, Aguilar Olivencia (1980) le añade que fue inspirado por los dirigentes de la Milicia progresista del periodo, pero como expresión del malestar por las carencias materiales y profesionales, dado su carácter corporativo, fue especialmente defensor de los oficiales de inferior categoría o denominadas “clases asalariadas” militares.

Además de Perrotte, la nómina de sus redactores y colaboradores estaba integrada por el brigadier Joaquín Moreno de las Peñas, el comandante Juan Guillén Buzarán, los coroneles Luis Corsini, Francisco Luján y Salvador Valdés, y los generales Juan Van-Halen y Francisco Serrano. Ossorio y Bernard (1904) señala también con sus redactores a Ramón Hallyday y Miguel Álvarez Espina, e identifica a su propietario (en alguna bibliografía, Perrote) como coronel del ejército francés residente en Madrid, quien había publicado un opúsculo en 1841 con el mismo título que su periódico anterior –El grito del ejército-, siendo entonces capitán graduado del Regimiento de Caballería Guías del General. Según Aguilar Olivencia, había pedido la baja del Ejército tras cesar su anterior periódico, al ser amenazado con la expulsión del país. En 1843 publicará otro opúsculo bajo el título Vindicación de los militares pronunciados; en 1854 aparecerá como coronel en el escalafón del Regimiento de Caballería Villaviciosa y, según Ossorio, dirigirá también Journal de Madrid (1855-1856).
Esta publicación adoptará diversas periodicidad (dos veces a la semanal, decenal o quincenal) y paginación variada. Su plan fue imprimir dos pliegos (16 páginas) con textos estructurados en las siguientes secciones. La primera, didáctica, como artículos teóricos, filosóficos, científicos y analíticos y también de actualidad. La segunda, histórica y literaria, de asuntos históricos o con la inserción de de planos, modelos, uniformes o dibujos acompañando a los textos, La tercera, oficial, con reales órdenes, circulares ministeriales, promociones, nombramientos, recompensas, etc. Y la cuarta con crónicas y noticias de los movimientos y acontecimientos militares, tanto nacionales como extranjeros, anuncios, comunicados, edictos, etc. Cada entrega contaría con un tercer pliego suelto y paginación propia (ocho páginas) bajo el epígrafe “Biblioteca militar”, con textos de autores militares antiguos y modernos, formando un tomo anual de 288 páginas. Distribuyó con cada entrega láminas en negro o cromolitografiadas, algunas de gran formato y desplegables, según el tipo de suscripción, que se hacía en numerosas ciudades españoles, así como en Lisboa, Manila y Puerto Rico. Salió de la imprenta de Alegría y Charlain y de la de José Cosme de la Peña. La colección acaba con su entrega del 14 de abril de 1843, por lo que duró apenas un año. La edición de El heraldo (Madrid: 1842-1854), de 20 de mayo de 1843, da la noticia de que había cesado en su publicación.


El Archivo militar (1842). 11/6/1842
Por resolución de 4 del actual ha tenido a bien S. A. conceder la vuelta al servicio activo al capitán graduado D. Eduardo Perrotte, teniente de caballería licenciado.

1843
Capitán graduado, teniente de caballería, destinado en el Regimiento de Lusitania.

Le es concedida la Cruz de Caballero de la Real Orden Americana de Isabel la Católica, por el mérito contraído en la fortificación de la iglesia y castillo de Montalvan, obras que acometió por orden del comandante general del Bajo Aragón por no haber oficiales facultativos disponibles; por causas que desconocemos, no solicitó la expedición del título hasta el año 1853 (10 años después), título que obtuvo tras el pago de la cantidad de 100 reales.


Concesión de la Cruz de la Real Orden Americana de Isabel la Católica

1845
El Boletín del ejército (Madrid). 27/10/1845
S. M. se ha servido dictar las resoluciones siguientes:
(En 22.) Concediendo real licencia al capitán de caballería don Eduardo Perrotte.

1846
El Boletín del ejército (Madrid). 30/3/1846
(En 24.) Concediendo prórroga al capitán don Eduardo Perrote.

1847
El Español / 9 de mayo de 1847
Caballería
(3 de mayo). Nombrando Ayudante mayor del Regimiento de Sagunto al capitán del mismo D. Eduardo Perrote.

Bajo la dirección del brigadier D. Eduardo Fernández San Román comienza a publicarse La Revista Militar, que saldrá los días 10 y 25 de cada mes, cuenta entre sus colaboradores con relevantes militares, en un arco que comprende desde tenientes generales hasta capitanes, como D. Eduardo Perrotte.
El director de la Revista lo sería también del Boletín Oficial del Ejército, creado este último por R.O. de 10 julio 1847.


UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID FACULTAD DE CC. DE LA INFORMACIÓN
LA CONFIGURACIÓN DE LA MENTALIDAD MILITAR CONTEMPORÁNEA Y EL MOVIMIENTO INTELECTUAL CASTRENSE. EL SIGLO CRÍTICO 1800-1900. MEMORIA PRESENTADA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTOR

Pablo González-Pola de la Granja.

.......Dos son los principales motivos de conflicto entre las dos armas y los cuerpos facultativos:
El primero es el tema de los ascensos, que los artilleros mantenían en riguroso orden de antigüedad, mientras las armas generales propugnaban el ascenso por elección o una combinación de ambos sistemas.
El segundo tema de conflictos entre Armas generales y cuerpos facultativos es el llamado dualismo.

El dualismo nació en el siglo XVIII, con objeto de recompensar a los militares, mediante el ascenso en, al menos, un grado su empleo efectivo, de una manera honoraria, de modo que no suponía un incremento en el sueldo, aunque sí ciertas prebendas como el derecho a llevar las insignias y el tratamiento correspondiente a la categoría superior del grado.
A finales del XIX, el dualismo era bastante frecuente. Así de 71 tenientes coroneles de Artillería, 62 eran coroneles honoríficos; de 140 capitanes de ingenieros, 90 ostentaban uno o dos grados honoríficos, de manera que el tratamiento era el de capitán-comandante don fulano, o bien el capitán-teniente coronel zutano. De 1400 comandantes de Infantería, 892 podían confundir al inferior que pasaba delante de ellos por lucir las estrellas de teniente coronel en el sombrero o morrión, además de la de comandante en el uniforme.
Pero las peores confusiones venían del lado de los tratamientos. Un capitán con el grado de coronel era tratado de señoría por su comandante y su teniente coronel. Incluso en el servicio de jefe de día, un teniente con el grado de comandante, podría mandar y fiscalizar a los capitanes de servicio.
Para los detractores del dualismo estos ejemplos atentaban directamente contra el principio básico de la disciplina.
El dualismo era más evidente entre los componentes de los cuerpos facultativos, ya que al no poder ascender por méritos en su propia escala, por ser cerrada, podían hacerlo en las correspondientes a las Armas generales. Por poner un ejemplo un tanto extremo, el prestigioso don Antonio Ramón Zarco de Valle, en 1811, ascendió a general de Ejército siendo capitán de Ingenieros. Algunos, en estos casos, podían abandonar su cuerpo para ejercer el generalato en las armas, frecuentemente en Infantería. Y esto precisamente era lo que censuraban fuertemente los componentes de las armas generales:
Los cuerpos facultativos defienden con una tenacidad que asombra su escala de rigurosa antigüedad: ¿por qué, pues, van á buscar en las armas generales lo que en las suyas no toleran?” clamaba un anónimo representante de las armas generales.
Con la agudeza que le caracteriza, el brigadier López de Letona cuestiona que la recompensa al mérito en sus carreras científicas se otorgue incorporándoles a las armas generales, de las que poco conocen:
¿Conviene a la dignidad ni al verdadero espíritu militar de estos cuerpos el que todo lo que en ellos brille, todo lo que más valga, haya de transplantarse a las armas generales para obtener la justicia debida a sus méritos?”

La polémica entre partidarios del dualismo, defendido por los cuerpos facultativos y sus detractores, las dos armas generales, se mantuvo durante todo el siglo. Teniendo un punto álgido en la polémica desatada por el capitán de Caballería don Eduardo Perrote mediante un artículo publicado en La Revista Militar del mes de noviembre de 1847. Éste provocó una serie de reacciones entre artilleros, ingenieros y mandos de estado mayor, que mantuvieron la tensión durante prácticamente todo el año siguiente.
Tras enumerar los perjuicios del dualismo, Perrote proponía como alternativa aumentar el sueldo a los cuerpos facultativos en función de su preparación científica y el ejercicio de su carrera.
El entonces capitán de estado mayor José de Riquelme contesta a Perrote destacando los esfuerzos de los facultativos y vinculando el futuro de éstos precisamente al dualismo, a quien considera:
el único estimulo, la sola recompensa del oficial benemérito, no puede dejar de existir (el dualismo), sin condenar desde luego el sistema de antigüedad rigurosa, base de todas las virtudes que adornaron siempre en España á los cuerpos facultativos”.

La polémica se recrudece ampliando los agravios y discusiones a otros temas, como los años que se tarda en alcanzar un cierto empleo en armas y cuerpos o la cantidad de generales que corresponden a unos y otros.
Narváez, en 1866, decreta la supresión de la concesión de grados superiores a los empleos. El dualismo vuelve en el sexenio revolucionario para desaparecer definitivamente en 1889, en aplicación de las reformas del general Cassola.

En lo que todos los tratadistas están de acuerdo es en que los temas relacionados con los ascensos constituyeron un foco de conflictos constantes entre los distintos miembros del Ejército durante los siglos XIX y XX.


1848
Capitán de caballería, es nombrado ayudante del general Ros de Olano, Capitán General del recién creado distrito de África, en el que deja una gran impresión, como así manifiesta el militar y autor romántico, amigo íntimo de Espronceda, en su obra "Episodios Militares" publicada en 1884. 

Durante este año es ascendido al empleo de comandante de caballería.

El Heraldo (Madrid. 1842). 23/1/1848
Se han recibido noticias de Ceuta que alcanzan al 13 de enero. Habíase recibido la orden de creación de las comandancias generales de ingenieros y artillería de África, siendo nombrado interinamente para la última el señor coronel Aguado, jefe del arma en aquella plaza. También parece se habia sabido el nombramiento de algunos ayudantes del capitán general, entre los cuales figura el Sr. Perrote, muy conocido por sus escritos militares en los periódicos que ha redactado.


Teniente General D. Antonio Ros de Olano
(Caracas 1808 - Madrid 1886

EPISODIOS MILITARES
General D. Antonio Ros de Olano 1884
CAPITULO XI Mis Ayudantes

De mis ayudantes no he tratado, y a no dedicarles un recuerdo, el olvido pesara en mi conciencia poco menos que si los hubiese derribado a golpe de petral, ya que en el campo de Ceuta se me desbocó el caballo.

Los ayudantes de campo forman parte de la familia del General que los elige. En el hogar, bajo la tienda, en los campos de batalla son sus hijos adoptivos. Así los trataba yo, y ellos en recompensa me querían, si no igual a sus padres, tanto como si yo fuera el padre interino de cada uno.

Cuatro eran mis ayudantes, mozos gallardos, varonilmente bellos, probados en empresas de valor, ganosos de otras nuevas, y por tales medios se precipitaban en acudir a obedecer mis órdenes, que por evitar rivalidades les previne que a toda llamada oficial acudiese sólo uno, y de esta manera, si bien todos se llamaron el uno con prohibición de sumarse a cada acto, después ellos establecieron la alternativa para el desempeño de las órdenes, con sujeción a sus grados respectivos.

De aquellos cuatro unos, tan sólo me es dado hoy tender la mano al uno cuarto; los otros uno uno, uno dos y uno tres están sumados en un total de cantidades heterogéneas... Total aproximado de bajas de guerra por consecuencia de nuestras discordias civiles, medio millón.

Del superviviente uno cuatro, entonces capitán Perrotte, apreslui avoir serré la main en prueba de amistad, voy a decir: Joven, alto, flexible, miembreño como el más apuesto caporal, maestro de esgrima, soldado aventurero, perteneciente al arma de caballería, francés de origen y por educación, siempre con la pipa en la boca, teniendo por casa el mundo entero, y al verle presumir en todas ocasiones de su nacionalidad, tan apegado a ella estaba, que parecía como si acabara de dejar el sofocante estaminée necesitado de respirar el aire libre.

Respecto a las prendas de uniforme, lejos de sujetarlas a nuestra cartilla de uniformidad, los pantalones le eran tan sobrados en lo amplios y largos, que de un solo par cualquier sastre de mediano corte pudiera sacar dos pares para dos batidores de a caballo, sin que por falta de paño quedase en piernas el uno cuatro capitán Perrotte.

Al decir suyo formaba su levita pendant con los pantalones, y a fuer de aventurero, práctico en suplir la inclemente capa meona del cielo con lo que le dictara la experiencia, a la menor niebla se enfundaba de pies a cabeza en un flexible, finísimo impermeable, adquirido y producto de la más acreditada fábrica de hules de su tierra, premiada en competencia entre naciones con medalla de oro.

Si he trazado a pluma al uno cuatro, joven capitán del tiempo viejo, ahora en tiempo nuevo indicaré su semejanza con la del viejo coronel retirado a Biarritz. Excepto el rostro, que acaso hoy tiene parecido de familia con el retrato de algún viejo guerrero de época legendaria, en nada más de aquello material se advierte alteración. Los pantalones parecen ser los mismos, y dudo si lo son; la pipa es aquella, más culottee o sea condecorada con el premio de constancia con que los militares franceses las distinguen por el tiempo de sus servicios; y por ser en todo Perrotte a la francesa, ha relegado la levita militar sustituyéndola con la cómoda guerrera a la cual añade cuatro alforjas (digo) bolsillos junto a los de ordenanza.

Entrado en el otoño de su vida, cayéronle los cabellos todos uno a uno, y en vez de exclamar con Quevedo "Háseme vuelto la cabeza nalga" se ríe de las moscas, calzada a todas horas sobre la calva la calotte. Pasáronle las barbas de lo rubio a lo blanco, y en sana castidad se las dejó crecer a tal extremo, que se masca el bigote cuando come, y a dos manos se amansa la luenga, de ancha base, rematada en punta, perilla muy parecida a un hacha prehistórica, en tanto que contempla las donosas formas y dulce mansedumbre de su último amor y única compañera.

Aquí pensé dejar ahogados mis cariñosos recuerdos del uno cuarto, coronel Perrotte; pero temeroso de que la malicia de los lectores cunda más allá de los puntos suspensivos, y autorizado con el ejemplo de un poeta célebre por la perspicacia que le distingue en ver claro todo lo objetivo, me doy por autorizado en hacer esta aclaración púdico-sustancial.

El poeta a que me refiero, al tratar del amor conyugal de dos cigüeñas ocupadas en la educación de sus hijuelos, a la madre la llama la cigüeña, y al padre, tan claro lo distingue en todas sus partes, que desechando apelar al recurso gramatical del epiceno, lo llama el cigüeño. Bajo esta autoridad añado, y sepan (si los hubiera) lectores de ánima apicarada, como la única diosa compañera del coronel solterón es una gorriona.

¡Oh, mi querido viejo ex-ayudante! De tal manera se connaturalizó con las practicas de aquel servicio, que libre de ellas, ahora, en el hogar de ambos, vedado a las mujeres, y en el campo abierto a perros y a gatos, es el fiel ayudante de su pájara.

Y como la gorriona sale a voluntad a campo libre a picar hormigas, montada en hombros de Perrotte o un pie tras otro, cosas dijera yo de su mansedumbre que pasmaran.


RECUERDOS DE ÁFRICA
Eduardo Perrotte
Publicado en LA EPOCA 14-10-1859

En estos momentos en que se lee con tan grande y palpitante interés cuanto se refiere al imperio de Marruecos, creemos que los lectores de LA ÉPOCA nos agradecerán la publicación de una serie, no larga, de artículos inéditos, que debemos á la amistad del ilustrado coronel D. Eduardo Perrote, y en que este hace una interesante y exacta descripción del viaje militar hecho á Tánger en 1848 por el digno general Ros de Olano, capitán general á la sazón del distrito de África:


UN VIAJE A TÁNGER (I)

A principios de abril de 1848, las relaciones diplomáticas de España con Marruecos estuvieron en vísperas de alterarse, tanto á causa de la salida qne ejecutó en 16 de marzo de aquel año la guarnición de Melilla, como por el asesinato posteriormente cometido en dos pescadores del Peñón, arrojados por la inclemencia del mar á las playas del Riff.
El primero de estos sucesos evocaba de nuevo la perenne cuestión de los límites de Melilla, y el segundo añadia otro renglón al largo capítulo de las ofensas é insultos de las tribus fronterizas.
En esta complicación de cosas, D. Antonio de Beramendi, a la sazón representante del gobierno de su majestad católica en Tánger, creyó que una demostración directa del jefe militar de las posesiones españolas en África, daria mas peso a sus palabras y contribuiria al buen éxito de las negociaciones.
Manifestó, a impulsos de esta opinión, el deseo de que se personase dicha autoridad en Tánger, y accedió a ello el capitán general del nuevo distrito de África, exigiendo, como condición de su asentimiento, no solo los honores correspondientes a su alta categoría, sino también la completa esención de los regalos, que a pesar de ser cosa sancionada por la costumbre, le parecían humillantes en aquella ocasión y repugnaban como tales a la altivez de su carácter.
Arreglados estos preliminares salió de Ceuta en la mañana del 1 de abril, a bordo del vapor de guerra El Vulcano, el teniente general Ros de Olano, acompañado de un corto estado mayor; y tres horas después el buque fondeaba al frente de la antigua capital de la Mauritania tingitana, trocando, en forma de recíproco saludo, los sonoros estampidos de sus obuses a la paixhans por las atipladas salvas de los cañones marroquíes.
Nada tan pintoresco ciertamente, ni mas lleno de atractivo para el viajero, que el paso del canal que une esas dos grandes dársenas del comercio europeo, el Océano y el Mediterráneo.
A un lado la frondosa y fértil Andalucía, con sus galanas y bulliciosas ciudades, y al otro, casi al alcance del tiro, el África inculta, desierta, con su bravia e inclemente costa, sus tribus nómadas, impasibles, desdeñosas y ostentando como siempre el indiferentismo y la inercia, contra las cuales durante dos mil años se estrellaron todos los esfuerzos que en pro de su civilización hicieron sus sucesivos conquistadores.
¡Cuántos recuerdos de historia y de poesía despertaban en la mente las escarpadas dunas que huían rápidamente tras de nuestro ligero buque! Aquí las ennegrecidas ruinas de Ceuta la Vieja, en donde sin duda el rencoroso conde D. Julian trocaba con el moro Muza la España por una venganza; detrás la sierra Bullones y sus espesos montes; a un lado la isla del Peregil, roca hoy casi ignorada, pero conmovida en otros tiempos por el estruendo de las baterías inglesas; mas lejos, a mitad del camino de Tánger, un grupo de ruinas y de aduares, restos de la ciudad llamada Ksar-el Zeguer, alcázar pequeño que los portugueses conquistaron en 1.458 bajo el reinado de D. Alonso, y cuya importancia consistia entonces en ser el punto mas próximo a la opuesta orilla, y de donde se lanzaban mas rápidamente sobre su presa los adalides mahometanos del siglo octavo. Sigue después la escarpada costa africana sin mas vestigios de arqueología que algunas atalayas, abandonadas unas y guardadas otras por moros, tan inmóviles, silenciosos y negruzcos como las mismas piedras confiadas a su cuidado; pero en todas partes resalta una vigorosa vegetación, propia solamente de las tierras vírgenes que fecunda el sol de los trópicos.
Al salir de Ceuta y desde la punta de Torre Blanca hasta la de Malabatta, las ondulaciones del terreno forman una continua sucesión de cabos y bahías hasta la ensenada que sirve de rada a Tánger; ensenada de donde sin defensa contra los vientos del Este, tienen a veces los buques que salir presurosos a buscar abrigo tras del famoso cabo Espartel.
Tánger, llamado Tandja en árabe y Tingis en latín, es una ciudad antiquísima, fundada por los aborígenes de aquel litoral, y situada a nueve leguas de Ceuta, diez de Gibraltar, nueve y media de Algeciras y quince de Cádiz. Los fenicios, los romanos y los godos la poseyeron sucesivamente. En 1491 los portugueses, dueños ya de Ceuta y de Árcila, se apoderaron de Tánger y la conservaron hasta 1602, época en que pasó á poder de la Inglaterra como parte del dote qae la princesa Catalina de Braganza llevó a su esposo el rey Enrique II. Después de veinte y dos años de ocupación, los ingleses, bajo el reinado de Carlos II, la abandonaron, destruyendo antes el muelle y las fortificaciones, y obteniendo a cambio un tratado de paz y comercio, cuyas ventajosas clausulas han sido confirmadas y ampliadas por pactos ventajosos posteriores.
De esta circunstancia nacen los derechos que alega la Inglaterra, siempre que alguna potencia estranjera amenaza a una ciudad, que después de ser una factoría dedicada a absorber toda el comercio del imperio marroquí, constituye con Tetuán la base del abastecimiento de Gibraltar.
En frente de semejante protectorado, la conquista de Tánger por cualquiera nación europea, sería quizás un casus belli en la Gran Bretaña; a no ser que, tomada la plaza por un golpe de mano, tuviese el gobierno Inglés que resignarse ante la lógica de los hechos consumados.
Desde 1684, Tánger ha quedado en poder de los emperadores de Marruecos, sin que durante este período de tiempo haya sufrido otra agresión que el bombardeo verificado en 1844 por una escuadra francesa al mando del príncipe de Joinville.
Edificada en un anfiteatro sobre la vertiente oriental de una encumbrada colina que la domina, y formando un cuadrilongo de casas estrechamente agrupadas, poco elevadas, muy encaladas con yeso y rematando todas en miradores o azoteas, Tánger, al destacar vigorosamente su blanca perspectiva del fondo verdi pardo en que se recuesta, despide con tal fuerza los rayos del sol, que solo fortificados por la costumbre puede la vista aguantar sin contracción el inmenso baño de luz que produce su deslumbradora reflexión.
Dibuja su perímetro, que es de media legua escasa, una muralla flanqueada de torres colocadas á cortos intervalos. Dos de estas, de mayor magnitud, se adelantan sobre la bahía á manera de bastiones y cruzan sus fuegos con un frente acortinado.
Las obras que miran al mar son las únicas artilladas, y tienen aproximadamente en batería unas cincuenta piezas de cobre partido unas, de hierro oxidado otras, y todas de diferente calibre y procedencia.
En la cúspide de la loma por la parto N. O., a unas 250 varas sobre el nivel del mar y unido por la muralla, se levanta la Kadba, especie de ciudadela o fortaleza construida por los españoles y que sirve hoy de palacio a los bajás.
Bajo la dominación de los ingleses, el muelle se prolongaba en la mar hasta mas de 500 varas bajo la proteccion de buenos fuegos. Varias obras esteriores formaban además alrededor de la ciudad una linea avanzada destinada a repeler los continuos ataques de los moros.
La mayor parte de estas defensas están hoy arruinadas, y en su estado actual, con la facilidad que tienen los buques de alto bordo de acercarse hasta medio tiro de fusil de la plaza de Tánger, por bien presidiado que fuese, resistiría tanto menos al ataque combinado de una escuadra con suficientes tropas de desembarco, cuanto que su posición inclinada hacia el mar es tal, que permite a la artillería el destruir casa por casa la población entera.

Una vez tomadas y rehabilitadas sus defensas, bastarían 2,500 a 3,000 hombres para rechazar todos los esfuerzos que pudieran tender a recuperarla. Las pérdidas sufridas por los ingleses en el tiempo de su ocupación, fueron siempre debidas a la facilidad con que caían en las emboscadas que fuera de los muros les preparaban los árabes, presentando a su vista, y a manera de cebo, rebaños que para aquellos eran objeto de irresistible tentación —EDUARDO PERROTT.

(1) La segunda parte de este artículo del coronel Perrotte en su viaje a África, se puede leer en:



1849
Continúa de ayudante del  Capitán General de Cataluña.

El Archivo militar (1842). 14/6/1849
Concediendo abono de raciones para sus caballos al teniente coronel don Bernardo Fiol y al comandante don Eduardo Perrote.


1851-1852
Con efectividad de 1º de febrero de 1851 es promovido al empleo de teniente coronel de caballería.  A las órdenes del Capitán General de Cataluña.

1853
En este año, hallándose en situación de reemplazo, nos encontramos a nuestro coronel en París, escribiendo artículos periodísticos en defensa de nuestra reina. A continuación exponemos la carta que el II marqués de Viluma escribe al entonces ministro de la Gobernación D. Pedro Egaña, mencionando lo poco que ganaba nuestro protagonista.

CARTA DEL MARQUÉS DE VILUMA A PEDRO EGAÑA
....Los escándalos dados por la prensa inglesa necesitan correctivo, y no hallo otro que publicar en Londres (si se puede) artículos oportunos sobre España y su gobierno, defendiendo a la Reyna, ya está haciendo lo mismo en París.
Para esto creo se halla en esta el Coronel Perrote, y por cierto se queja (y con razón) de que París está tan caro que no puede vivir con su sueldo, única cosa que le dan. Reclama del Deptº. que V. dirige una gratificación lo menos igual a su sueldo (18 Dr.s) Bien empleada estará, si el pudiese llenar esta comisión; p.º yo creo que no. Son necesarios redactores franceses de estos periódicos, y pagarlos bien. Sobre esto piense V. y aplique el remedio. La cosa lo merece.
Mañana espero yo dos de dichos redactores que tienen deseo de verme, p.° temo que la amistad del uno con Mr. Guizot me ha de obligar a no intimar con él. Este gobierno vigila a los orleanistas y teme su influjo, y mi posición debe ser muy desembarazada por esta parte. Yo no puedo ser otra cosa que el leal M.tro de la Reyna cerca del Emperador. Los intereses de mi Reyna son mi único obgeto... París 12 Agosto 1853.


La Familia de Juan Manuel de la Pezuela
Óleo sobre lienzo del pintor ubedeño José Elbo Peñuelas
Museo del Romanticismo


1854
Teniente coronel de Caballería, por aquellas fechas reside en Madrid.

1855
Coronel de caballería en situación de reemplazo, por aquellas fechas reside en Madrid.

La España/ 19-9-1855
BAILE EN EL TEATRO REAL.
Según leemos en el Journal de Madrid, el baile que propuso dicho periódico se verificase en aquel local para atender con sus productos a las desgracias ocurridas en los individuos y familias del ejército aliado en el asalto de la torre de Malakoff, está pronto a realizarse.
Al efecto se ha nombrado una comisión compuesta de seis españoles, entre los cuales forman parte algunos redactores de los periódicos, tres ingleses y cuatro franceses, cuyos nombres ofrece publicar el diario francés.

Los preparativos son magníficos; el gran salón del teatro de Oriente estará brillantemente adornado con banderas, flores, colgaduras y otros objetos de gusto. Según tenemos entendido, mañana jueves se repartirá el programa.

He aquí la lista de las personas suscritas para realizar esta fiesta internacional, a cuya cabeza figuran SS. MM. y el Sermo. infante don Francisco:.. el señor coronel Perrote, …


Defensa de Sebastopol / Óleo de Alexei Vitalievich Yevstigneyev


Batalla de Malakoff / Óleo de Adolphe Yvon

La Batalla de Malakoff forma parte del Asedio de Sebastopol (1855), en la guerra de Crimea, entre Francia y Rusia, y supuso la victoria de las fuerzas aliadas (Reino Unido, Francia, Imperio Otomano, Piamonte-Cerdeña).

1856
La España (Madrid. 1848). 28/2/1856
Habiéndose levantado por el gobierno francés la prohibición de volver a su patria, que por causas políticas pesaba sobre Mr. Hugelmann, director del Journal de Madrid, queda al frente de este periódico durante la ausencia de aquél, Mr. Perrote, coronel de reemplazo y oficial de la Legión de honor.


La España (Madrid. 1848). 23/8/1856
Recompensas.
Se han concedido las siguientes: A los coroneles de caballería Salas y Perrote, la consulta para la encomienda de Isabel la Católica.


1859
El día 30 de agosto, en Barcelona, muere repentinamente a la edad de 39 años, Dª. María del Carmen Quintana y Romo (*Cuenca 1820), Condesa de la Almina por su matrimonio con el general D. Antonio Ros Olano; el general Dulce y el coronel Perrotte atienden a sus hijas María Antonia e Isabel, por encontrarse el general Ros de Olano en la ciudad de Valencia, revistando las tropas de ese distrito.

El coronel Perrotte marcha destinado a África con el Tercer Cuerpo de Ejército expedicionario, acompañando como ayudante a su jefe y amigo el Teniente general Ros de Olano.

La Época (Madrid. 1849). 7/10/1859
En la previsión de que se realice la guerra con Marruecos continúa el movimiento de tropas. Uno de nuestros colegas anuncia que el ejército de África se organizará en dos cuerpos y cuatro divisiones.
El primer cuerpo, compuesto de la primera y segunda división, lo mandará el general Echagüe. El segundo cuerpo, con la tercera y cuarta división, el general Zavala, conde de Paredes.

...Para alojar el tercer cuerpo espedicionario que debe reunirse en Málaga, se ha dispuesto la construcción de tiendas capaces de albergar 500 hombres cada una.

...Por lo que hace al personal, se dice que caso de efectuarse la guerra en África, irán acompañando al general O'Donnell, ministro de la guerra y capitán general de ejército, casi todos los directores de las armas e institutos del ejército, incluso el de sanidad militar, Sr. García Briz.

y han sido destinados al ejército espedicionario los coroneles de caballería D. Eduardo Perrote y D. Juan Ramírez.


LA ÉPOCA / 28 OCTUBRE 1859
El miércoles estuvieron a despedirse de SS. MM. el general Ros de Olano, Director de Infantería, y el brigadier Secretario de la misma Sr. Cervino. Con ellos marcha mañana el ayudante a las órdenes del primero D. Eduardo Perrott, teniente coronel; el comandante Sr. Barcenés, secretario particular y encargado de la crónica del cuerpo de ejército que mandará el general Sr. Ros de Olano; el capitan Baile, ayudante del jefe de brigada D. Tomás Cervino, y los ayudantes de campo del general.
Han marchado ya además de la dirección de infantería el capitán Hermoso con algunos escribientes y ordenanzas; dos tenientes con el destino de aposentadores, y quedan para partir mas tarde el capitán Grambell, de la misma dirección, aposentador del cuartel general, y el capitán Villamil.
Parece que todos los jefes y oficiales de la dirección general de infantería han hecho presente al señor director el deseo de marchar a sus órdenes con destino a África; patriótico ofrecimiento que no ha sido posible aceptar por no dejar desatendido el servicio a que están destinados.


La Época (Madrid. 1849). Sábado 29/10/1859
Esta noche a las ocho ha salido de Madrid, en el tren-correo de Alicante, el teniente general D. Antonio Ros de Olano, jefe del tercer cuerpo del ejército de operaciones. Le acompañan el brigadier Cervino (1), el coronel Perrot, el capitán D. Gonzalo Ros de Olano (2), su hijo, y otros jefes y oficiales de su estado mayor.

(1) Brigadier D. Tomás Cervino y López de Sigüenza, jefe de brigada de la Primera División del Tercer Cuerpo de Ejército, reforzó por orden de Ros de Olano a Prim en un momento decisivo de la batalla de los Castillejos. Ascendido durante la campaña a Mariscal de Campo, pasó después al Cuartel General bajo el teniente general D. Luis García.

(2) Capitán D. Gonzalo Ros de Olano y Quintana, II vizconde de Ros, fallecido en 1869 (27 años de edad).

1860
La España (Madrid. 1848). 15/8/1860
GUERRA Y MARINA.
El Coronel Perrote, perteneciente al ejército español, ha recibido autorización para seguir las operaciones del cuerpo espedicionario de la Siria.


La España (Madrid. 1848). 15/9/1860
Se ha concedido al coronel don Eduardo Perrotte y Goupil, teniente coronel de caballería de reemplazo, que la licencia que obtuvo por un año para viajar por España, Francia, Italia y Alemania, se haga estensiva a la Turquía asiática.


La Correspondencia de España. 5/10/1860
Nuestro ilustrado amigo el coronel don Eduardo Perrote residente en la actualidad en Siria, ha empezado a escribirnos desde aquellas apartadas regiones una serie de correspondencias de cuya importancia e interés podrán formarse idea por la que damos a continuación:

Beyrouth 21 de setiembre de 1860.
Llegado aquí hace pocos días, aprovecho con la salida del vapor L'Amerique la primera ocasión que se presenta de enviar a ustedes, acerca de la cuestión siriaca, algunas noticias que no dejan de interesar a los católicos lectores de LA CORRESPONDENCIA. En España, en donde es tan robusto el sentimiento religioso, la relación de las atrocidades cometidas en Siria con los cristianos habrá producido indudablemente una honda sensación. Pero ¡cuán impotente es la pluma para reproducir fielmente aquellos horrores! Aquí, en el teatro de estas tristes escenas, en medio de los que milagrosamente han escapado al fuego y al hierro de sus fanáticos enemigos, es solo donde se puede comprender y apreciar las inauditas fases de tan sangriento episodio. Los sucesos de Damasco, sobre todo, dejan atrás cuanto la imaginación puede concebir: tres mil casas, las mas ricas y las mejores de aquella populosa ciudad, en donde el elemento cristiano representa, como en las demás partes del Oriente, la civilización y la industria europeas; tres mil casas derruidas y arrasadas por el fuego y en medio de aquél inmenso montón de cenizas los disformes y calcinados trozos de seis mil cadáveres cristianos sirviendo de pasto a todos los perros del contorno, los cuales (y esto no es fábula) mueren literalmente de indigestión sobre los restos de su repugnante festín!

En el número de las víctimas están seis monjes españoles que habitaban un hermoso convento perteneciente a la orden de San Francisco, convento que durante trescientos años había permanecido respetado e intacto en medio de las muchas convulsiones del imperio otomano.

Los dignos religiosos que se hallaban en aquella santa casa, aunque brindados por el emir Abd-el-Kader, con los medios de poner sus vidas en salvo, no quisieron abandonar su templo y como verdaderos soldados de Cristo murieron al pie del altar: mucho trabajo costó a los musulmanes el derribar las sólidas paredes de aquel magnifico edificio; pero lo consiguieron al fin por medio del fuego: muchos días duró la obra de sangre y de devastación, pues los musulmanes habían tomado como ocupación diaria el degollar y el quemar, y lo hacían a sus anchuras y con la indolencia propia de su carácter.

Se repartían metódicamente la tarea y cada uno apuntaba sus hazañas. Se sabe de un carnicero que se había comprometido a matar cien cristianos y que cumplió aun con exceso su odioso empeño.—La matanza, pues así se puede llamar, se hizo toda con armas blancas, y principalmente con el hacha; ya se ha dicho y es inútil repetirlo, que nada se respetó, ni la edad, ni el sexo, aunque con las mujeres el estupro precedió casi siempre al asesinato.
Se sabe en España como en lo restante de Europa, que en todas aquellas infamias las autoridades turcas y las tropas que constituían las guarniciones fueron cómplices y cómplices activos.

En la opinión general del país estos acontecimientos han sido preparados y provocados por el mismo Gobierno para conseguir por medio de una conflagración general entre turcos y cristianos, primero la destrucción del elemento europeo, y luego la anulación de los tratados de 1845, que con perjuicio de la autonomía otomana y de la unidad de autoridad del sultán, concede una cierta independencia á su administración interior, en las poblaciones del Líbano. Se cree con bastante unanimidad y fundamento que la Sublime Puerta...

Y dejo la pluma hasta otro día para ocuparme de mis aprestos de viaje; pues espero poder fechar desde las alturas del Líbano la segunda carta siríaca que escribirá a Vds. su afectísimo y atento Q. S. M. B.—EDUARDO PERROTE.


LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA. 23/10/1860
Nuestro ilustrado amigo y corresponsal en Siria, el señor coronel Perrote, nos dirige la siguiente interesante carta desde las alturas del Líbano, a donde llegó enfermo a consecuencia del calor abrasador del día, y de la frialdad húmeda de la noche:

«Campamento de Kubb-Elias, sepulcro del profeta Elias, en el Líbano, 4 de octubre de 1860.
Después de una marcha de diez días, la columna espedicionaria francesa acaba de...


Ejército expedicionario francés en Beirut 1860
 Óleo de Jean Adolphe Beaucé

INTERVENCIÓN HUMANITARIA EN SIRIA HACE 150 AÑOS.
El 16 de agosto de 1860 un cuerpo expedicionario francés desembarca en Beirut. Según Napoleón III, los militares franceses van «restablecer el orden» en Siria, que por aquel entonces es una provincia otomana. Mencionada hoy como «primera manifestación del derecho de injerencia humanitaria», aquella intervención militar sirvió en realidad para acentuar el dominio económico de Francia sobre la región. PASCAL HERREN (Voltairenet.org).


1863
Año movido para nuestro Coronel, hallándose en la función de Teniente coronel de Húsares de Calatrava, es promovido al empleo de coronel, confiriéndosele el mando de la Remonta de Extremadura, y casi sin tiempo para saber cómo era su despacho en la Remonta le es conferido el mando de nuestro querido Regimiento.


La Correspondencia de España. 1/7/1863
El teniente coronel D. Luis Lancron ha sido destinado al Regimiento de Lanceros de Farnesio, por ascenso del Sr. Gutiérrez Ferrer, que desempeñaba este empleo; y por ascenso de D. Eduardo Perrot ha sido nombrado para Húsares de Calatrava, el coronel graduado teniente coronel de caballería, que se hallaba de reemplazo, señor marqués de Llanos.


El Regimiento estaba de guarnición en Sevilla, en el mes de agosto no acababa de tomar posesión del mando el coronel Floran, que le fue ordenado permutar su puesto con el coronel Perrote, que tampoco había terminado de instalarse en su anterior destino.

La Época (Madrid. 1849). 25/8/1863
Ha sido autorizada la permuta de sus respectivos destinos entre el coronel del regimiento de Villaviciosa D. José Floran y el de la remonta de Estremadura D. Eduardo Perrot.


Guia de forasteros en Madrid 1864
LANCEROS DE VILLAVICIOSA, 8º DE CABALLERÍA
Coronel Sr. D. Eduardo Perrot y Gaupil.
Teniente Coronel D. Miguel de la Torre y Trasierra.
Comandante, D. Fernando Díez Ramos.
Comandante, D. Nicolás García Roby.
Comandante, D. Mateo Cortés y Richart.


1864
En marzo de este año, el regimiento estaba de guarnición en Málaga; a finales de noviembre, cuando se rumoreaba que podía ser destinado como Secretario de la Cría Caballar, a las órdenes del General Vasallo, es definitivamente destinado como jefe de la Remonta de Granada, permutando su puesto con el Coronel Montalvo, que asume el mando del regimiento por segunda vez.

La Época (Madrid. 1849). 22/11/1864
Según parece, está indicado para secretario de la Dirección de la cría caballar, conferida al general Vasallo, el coronel D. Eduardo Perrote y Goupil.


La Época (Madrid. 1849). 1/12/1864
Se ha dispuesto que los coroneles del regimiento de lanceros de Villaviciosa D. Eduardo Perroll y Gampel y el de la remonta de Granada D. Pascual Montalban y Campi, cambien de cuerpo respectivamente.


Guía de forasteros en Madrid. 1865 y 1866
REMONTA DE GRANADA, 1ER. ESTABLECIMIENTO.
Primer Jefe, Sr, Coronel D. Eduardo Perrot y Gaupil.
Segundo Jefe, Teniente Coronel D. José Sandoval y Brias


1866
Guía de forasteros en Madrid. 1867
REMONTA DE GRANADA, 1ER. ESTABLECIMIENTO.
Primer Jefe, Sr. Coronel don Eduardo Perrot y Gaupil
Segundo Jefe, Coronel graduado Teniente Coronel don Manuel Chinchilla y Madariaga.


La Época (Madrid. 1849). 27/12/1866
Granada.
Excmo. señor: Los jefes y oficiales de la remonta de Granada, primer establecimiento, enterados en la forma prevenida de la alocución que V.E. se ha servido dirigir al ejército en 30 del mes último pasado, se creen en el deber de espresar respetuosamente a V. E. la honda impresión que en sus ánimos y en los de sus subordinados han producido tan nobles y tan elocuentes palabras.
Aprovechan ésta ocasión para manifestar a V.E. la completa conformidad de sus ideas con el elevado pensamiento que ha inspirado a V. E. cada una de las frases que acaban de oir, frases que todos se prometen tener presentes siempre en su memoria para recordar que por cima de las especulaciones de los partidos esta la honrosa e importante misión que dentro y fuera del país ha de llenar el ejército...
Dios guarde a V.E. muchos años. Baeza 12 de diciembre de 1866.—Excmo. señor: El coronel primer Jefe, Eduardo Perrote; el teniente coronel segundo jefe, Manuel de Chinchilla; capitanes: Mariano Jordán, Manuel Lorita; el ayudante, José Senen Campello; teniente, Luis Tourán; alférez, José Cantos.—Excmo. señor ministro de la Guerra.

1868
Revolución en septiembre, que se llamó ‘La Gloriosa’, promovida por demócratas y progresistas, que logró el derrocamiento de la reina Isabel II, que se exilia a Francia. Su esposo Francisco de Asís de Borbón, se separa definitivamente de ella. Espartero renuncia al trono de España. El general Prim propone como rey de España a Amadeo de Saboya. Muere en Madrid, a los 68 años, Ramón Mª. Narváez. Nace la moneda nacional que, posteriormente, se llamó ‘Peseta’, adoptada por el ministro Laureano Figuerola.


1869
Se promulga una nueva Constitución, el general Prim es nombrado presidente del gobierno.

El Imparcial (Madrid. 1867). 15/12/1869
Hoy se establecerá en el local preparado ad hoc en la Plaza Mayor la comandancia general de los Voluntarios: se encargará de la secretaría de la misma el conocido jefe militar D. Eduardo Perrot.

1870
La Correspondencia de España / 27 enero 1870
Los voluntarios de la libertad, en la revista del domingo, formarán entre la primera y segunda División del ejército de Castilla la Nueva. Asistirá el Estado Mayor especial de los Voluntarios al mando de su jefe el Coronel Perrot.

En marzo viaja a Bayona, le sustituye en su ausencia el Sr. Valdés del Castillo, al frente de la Comandancia de Estado Mayor de los Voluntarios de la Libertad.

1877-1884
Durante estos años, ya retirado, solo tenemos noticias de nuestro coronel en cuanto a las prórrogas de las licencias que le son autorizadas para vivir en Biarriz, según el teniente general Ros de Olano, junto a su compañera gorriona y su vieja pipa.

La Iberia. 13/12/1877
Por el ministerio de la Guerra se han dictado las disposiciones siguientes:
Concediendo prórroga a la licencia que viene disfrutando en Francia el coronel de caballería retirado don Eduardo Perrot.


El Correo militar. 3/11/1883
PERSONAL
RETIRADOS.- Un año de licencia para Francia al coronel D. Eduardo Perrote y Gompil.


Por fín, alguna noticia del coronel, que ocupaba su tiempo inmerso en sus escritos...

1885
En el mes de mayo publica, en el Biarritz Grenade, que estaba dirigido por Marcel Jules Gingembre d'Aubépine (Pintor, Grabador, Litógrafo), una poesía sobre el rey Alfonso y un episodio de la Primera Guerra Carlista, todo ello bajo el seudónimo de “Aquaticus”, según desvela su amigo el coronel graduado comandante D. Alfonso Voyer, a los redactores de la Correspondencia de España.

1886
Bajo el seudónimo de Aquaticus, también publica una colección de poemas titulada Feuilles de carnet trouvées sur la plage de Biarritz, que fue ilustrada con grabados de su amigo Marcel Jules Gingembre d'Aubépine.

En el grabado aparece un pájaro... ¿Será la gorriona, que según el General Ros de Olano, acompañó los ultimos años de la vida del coronel Perrotte?

Les joies du bibliophile / Marcel d'Aubépine / British Museum


El Correo militar. 3/12/1886
CABALLERÍA.—-Se ha prorrogado por un año la que viene disfrutando en Francia el coronel retirado D. Eduardo Perrote Gompil.

1888
Fallece en la ciudad francesa de Biarriz, siendo enterrado en el cementerio de la iglesia de San Martín, un obelisco-lápida en su tumba recuerda su persona y su vida.


Obelisco en la tumba del Coronel Perrotte en la ciudad francesa de Biarriz. Se trata de un homenaje de sus amigos el  Dr. Ádema, Alcalde de Biarriz, y del arquitecto Tisnes

1889
Excmo. Sr.: S. M. el REY (q. D. g.), y en su nombre la REINA Regente del Reino, ha tenido a bien aprobar la propuesta que esa Asamblea elevó a este Ministerio con fecha 2 del actual, y, en su virtud, conceder al comandante de Infantería, retirado en esta corte, D. Antonio Taboada Lodeiro, la pensión de 375 pesetas anuales, anexa a la Cruz sencilla de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo que posee; debiendo abonarse al interesado la pensión de referencia, por la Intendencia del distrito de Castilla la Nueva, desde 1º de septiembre próximo pasado, como vacante motivada por haber sido dado de baja el coronel de Caballería, también retirado, D. Eduardo Perrot Compil, De real orden lo digo a V. E. para su conocimiento y efectos consiguientes. Dios guarde a V. E. muchos años. Madrid, 22 de marzo de 1889. José CHINCHILLA

1902
En estas fechas, años después de su fallecimiento, existe noticia de algún depósito a su nombre en la banca, al que se le sigue expediente, para pasar a las arcas del Estado, al cumplirse los plazos de abandono.


Diario oficial de avisos de Madrid. 8/4/1902
Administración de propiedades de la provincia de Madrid.
A virtud de denuncia suscrita por D. José María Martínez, se sigue expediente en esta oficina provincial para declarar bienes mostrencos ó vacantes valores depositados en los Bancos de San Carlos, San Fernando y España, que aparecen de la propiedad de los Señores, Sociedades y Juzgados que a continuación se expresan: … D. Eduardo Perrote y Gampiel, ...


Y una vez más... llegamos al final, se nos ha muerto el coronel, tantos días disfrutando, tratando de averiguar su vida... y de pronto, la sensación de pena y vacío, todavía me acuerdo cuando terminé de escribir el artículo del coronel D. Epifanio Conway...

¡Bueno!... el siguiente coronel D. Ignacio Chacón... llama a nuestra puerta.

Guillermo C. Requena


Fuentes:
  • La Configuración de la Mentalidad Militar Contemporánea y el Movimiento Intelectual Castrense. El Siglo Crítico 1800-1900 / Tesis Doctoral de Pablo González-Pola de la Granja. Universidad Complutense de Madrid - Facultad de CC. de la Información. Madrid 2002.
  • Una carta inédita del marqués de Viluma a don Pedro Egaña / Pierre Guenoun.
  • Causas formadas a consecuencia de la sedición militar que tuvo lugar en esta corte en la noche del 7 de Octubre de 1841. Escrito por Nemesio Fernández Cuesta y otros (Taquígrafos del Senado). Madrid 1841.
  • EPISODIOS MILITARES / General D. Antonio Ros de Olano 1884.
  • BNE- Hemeroteca Digital.
  • BVD- Biblioteca Virtual Defensa.
  • BOE- Gazeta Colección Histórica.
  • PARES-Ministerio de Educación
  • BVPH-Ministerio de Educación
  • BNF-GALLICA
  • Otros...

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